LA JORNADA EN JUEGO · DERBI VASCO

CRÓNICA | Athletic Club 2-1 Real Sociedad: Unai Simón sostuvo la victoria cuando la Real encontró el balón

La conexión de los Williams adelantó al Athletic, Sučić encendió la reacción de la Real y un penalti discutido devolvió la ventaja a los rojiblancos. El derbi de San Mamés se resolvió también en las manos de Unai Simón, decisivo cuando los de Matarazzo parecían más cerca del gol.

· Redacción TodoPorras · Crónica · 5 min de lectura
Athletic Club2 — 1Real Sociedad

Antes de que empezaran las carreras, hubo un momento para quedarse quietos. José Ángel Iribar e Inaxio Kortabarria volvieron a portar juntos una ikurriña, medio siglo después de aquella imagen de Atotxa de 1976. San Mamés aplaudió la memoria compartida. Después llegó el fútbol, que en un derbi suele tener bastante menos paciencia.

Al minuto de juego, Álex Berenguer desperdició una ocasión magnífica. Poco después, Maroan Sannadi tuvo que retirarse y Robert Navarro entró en su lugar. Dos contratiempos tempranos que no deshicieron el arranque del Athletic. El equipo de Edin Terzić siguió buscando la espalda de la defensa realista y encontró premio a los 14 minutos: Nico Williams filtró el envío, Iñaki atacó el espacio y superó a Álex Remiro. La conexión entre hermanos funcionó como una jugada ensayada por dos que se conocen desde bastante antes de pisar San Mamés.

La Real había llegado al derbi con cuatro victorias ligueras consecutivas, pero tardó en encontrar una respuesta al ritmo inicial de los rojiblancos. Los locales no necesitaban amasar posesiones largas para hacer daño: cada vez que Nico podía girarse y levantar la cabeza, Iñaki ofrecía una carrera que obligaba a los centrales a mirar hacia su propia portería. La salida de Sannadi alteró los nombres, no esa amenaza.

La Real encontró el empate y se topó con Simón

El partido cambió a la media hora. Luka Sučić empató con un disparo desde la frontal y la Real empezó a jugar más cerca del área rival. Aquí está el tramo que impide contar la victoria del Athletic como un ejercicio de superioridad sin fisuras.

Ander Barrenetxea y Mikel Oyarzabal tuvieron opciones para darle la vuelta al marcador. Unai Simón respondió con dos intervenciones de mucho mérito. El portero acababa de recibir el homenaje de su afición por el Trofeo Yashin; apenas necesitó media hora para recordar por qué.

Y cuando el descanso parecía llegar con la Real crecida, apareció la acción que todavía dará conversación en las barras. Nico Williams encaró a Jon Aramburu dentro del área, Hernández Hernández señaló penalti y la revisión no modificó su decisión. La Real protestó la jugada. Es una polémica legítima para el debate, pero no hay que convertir una decisión discutida en una explicación completa del partido. Berenguer transformó el lanzamiento en el 45+2 y el Athletic se fue al vestuario con un 2-1 que, diez minutos antes, había parecido bastante menos seguro.

Tener la pelota no garantiza tener las mejores ocasiones

La segunda parte confirmó las dos caras del encuentro. La Real movió más la pelota y buscó el empate; el Athletic conservó peligro cuando consiguió correr. Robert Navarro condujo una transición que acabó en una ocasión de Iñaki, frenada por Remiro. En la otra portería, Simón volvió a aparecer ante una volea de Carlos Soler.

Matarazzo dio entrada a Óskarsson, Kubo y Turrientes durante el segundo tiempo, pero su equipo no logró convertir el mayor tiempo de posesión en el segundo gol.

Los números ayudan a separar el dominio del balón del peligro real. La Real terminó con un 62 % de posesión, 14 remates frente a 13 y cinco disparos a puerta por tres del Athletic. Sin embargo, el conjunto bilbaíno produjo ocasiones de mayor valor en el balance de goles esperados —casi 3 frente a 1,4—, una cifra en la que también pesa el penalti.

La estadística no absuelve al Athletic de sus momentos de sufrimiento, ni convierte los cuatro salvamentos de Simón en una nota a pie de página. Explica algo más incómodo para los dos entrenadores: uno creó situaciones muy valiosas sin mandar en el balón; el otro lo tuvo durante largos tramos y aun así necesitó mejores remates para rescatar un punto.

Una victoria importante y una advertencia

Terzić se lleva una victoria importante y una advertencia. Su equipo puede castigar con pocos pases y tiene un portero capaz de sostenerlo cuando pierde pie, pero depender tanto de esas manos es una apuesta que no siempre saldrá bien.

Matarazzo, por su parte, vio cómo se cortaba la racha de cuatro triunfos: la reacción de la Real fue convincente por momentos, aunque insuficiente en las áreas.

Tras el derbi, el Athletic suma 15 puntos y se coloca a cuatro de la Real, que conserva 19, con un partido menos disputado por los bilbaínos. La ikurriña fue compartida antes del pitido inicial. Los tres puntos, esta vez, se quedaron en casa.

Si quieres volver al ambiente de la previa, aquí contamos por qué la ikurriña de 1976 hacía especial este derbi.

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Redacción TodoPorras