ANTES DEL PITIDO · DERBI VASCO

Athletic-Real Sociedad: la goleada no cuenta toda la historia del derbi

El Athletic llega al duelo del domingo en San Mamés con un 4-0 al Getafe bajo el brazo; la Real Sociedad, con un 2-1 al Levante que se quedó corto en el marcador. La diferencia entre aprovechar cada ocasión y fabricar ocasiones de verdad promete ser una de las claves del derbi vasco de la jornada 11.

· Redacción TodoPorras · Antes del pitido · 5 min de lectura

Álex Berenguer abrió la cuenta ante el Getafe en el minuto 17 y todavía le dio tiempo a intervenir en los otros tres goles. Iñaki Williams marcó el segundo, Aitor Paredes el tercero y Yuri Berchiche cerró el 4-0. San Mamés vio una goleada de las que hacen más llevadero el lunes. Por su parte, la Real Sociedad había ganado 2-1 al Levante después de disparar 17 veces. Y eso, precisamente, es lo que hace interesante el derbi del domingo: el equipo que más goleó no fue el que más ocasiones produjo en su último partido.

El Athletic recibirá a la Real Sociedad el domingo 1 de noviembre, a las 21:00, en San Mamés, en la undécima jornada de LaLiga. Edin Terzic y Pellegrino Matarazzo tienen motivos para llegar satisfechos. También tienen deberes. Porque el fútbol suele pasar factura a quien confunde un marcador cómodo con un examen aprobado para toda la temporada.

Cuatro goles con poco margen de error

El 4-0 del Athletic al Getafe tuvo nombres propios y una eficacia extraordinaria. El conjunto rojiblanco terminó con 11 remates, cuatro a puerta y 0,74 goles esperados (xG). Cuatro tiros entre palos, cuatro goles. Son cifras que hablan de una tarde de acierto excepcional, no de una producción ofensiva desbordante. El Getafe, que acabó con diez por la expulsión de Mario Martín en el minuto 86, apenas pudo responder con siete disparos y uno a puerta.

La clave no estuvo solo en que el balón entrase. Berenguer marcó y participó en los otros tres tantos, dos de ellos antes de que el rival se quedara en inferioridad. El Athletic supo castigar con acciones de estrategia y encontró una forma de convertir ventajas concretas en goles. Eso también es jugar bien: saber dónde hacer daño y no necesitar veinte oportunidades para conseguirlo.

Pero conviene distinguir la puntería de la capacidad para generar peligro de forma sostenida. Terzic puede estar encantado con la respuesta de sus futbolistas, con la aportación de los Williams y con la amenaza de Berenguer. Lo que no debería hacer es fiarlo todo a repetir semejante efectividad. Los cuatro goles son incontestables; que esa proporción vuelva a darse, bastante menos.

La Real creó más y celebró menos

En Anoeta sucedió casi lo contrario. La Real se adelantó ante el Levante con Óskarsson en el minuto 6, encajó el empate en el 22 y recuperó la ventaja cinco minutos después gracias a Turrientes. El marcador ya no se movió. Sin embargo, los de Matarazzo cerraron la tarde con 62 % de posesión, 17 remates, 14 desde dentro del área y 2,22 xG. Solo tres disparos fueron a puerta.

El 2-1 se puede leer de dos maneras. La optimista: la Real consiguió instalar el juego cerca del área rival y fabricó ocasiones suficientes para ganar con más holgura. La crítica: convirtió un partido que podía haber dejado resuelto en otro que hubo que defender hasta el final. Ambas lecturas caben en la misma hoja de estadísticas. Ahí está la gracia —y el sufrimiento— de este deporte.

El 4-4-2 de la Real frente al Levante reunió de inicio a Oyarzabal y Óskarsson arriba, con Guedes y Sučić entre las piezas de apoyo. Turrientes fue decisivo en el área contraria. Matarazzo tiene recursos para poblar zonas de remate y acompañar las llegadas, pero el derbi exigirá algo más que sumar disparos: seleccionar bien cuándo acelerar, no regalar transiciones y afinar el último toque.

El partido que se decide entre las áreas

Comparar los números de dos encuentros ante rivales distintos no permite pronosticar un resultado. Sí deja una pista útil. El Athletic viene de transformar muy bien las oportunidades que encontró; la Real, de encontrar muchas más de las que transformó. El domingo veremos cuál de esas virtudes resiste cuando enfrente haya un rival que conoce de sobra la importancia de cada duelo.

Para el Athletic, la estrategia puede ser una llave. Berenguer llega de demostrar que una falta o un córner bien servidos pueden pesar tanto como varios minutos de dominio. También será importante que los extremos reciban en condiciones de atacar, no siempre de espaldas y lejos del área. Si el partido se vuelve una sucesión de pérdidas y carreras, el entusiasmo puede acabar siendo un problema para cualquiera de los dos.

Para la Real, el reto consiste en que su volumen de llegadas no se convierta en una colección de remates apresurados. Ante el Levante le sobró presencia ofensiva para ganar y le faltó precisión para evitar un final apretado. En San Mamés, una ocasión desperdiciada puede tener una respuesta inmediata al otro lado. Y conceder una falta lateral innecesaria después de lo que hizo Berenguer el domingo pasado sería tentar demasiado a la suerte.

No hace falta inventarse un favorito rotundo. El Athletic tiene el campo, la inercia emocional del 4-0 y un especialista en sacar petróleo de la pelota parada. La Real trae una propuesta capaz de generar ocasiones y una victoria reciente que, por estrecha, quizá haya enseñado más sobre sus carencias. El derbi no decidirá cuál de los dos jugó mejor la semana anterior. Decidirá quién entiende antes el partido que tiene delante.

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